Los ataques DDoS multivector se han vuelto comunes, no excepcionales. La estrategia es simple: distintos vectores estresan distintas partes de tu infraestructura, así que combinarlos significa que, si solo puedes mitigar uno, los demás siguen teniendo éxito. Un atacante serio rara vez depende de una sola técnica.
Un ataque multivector típico
- Fase 1 (0:00–0:05): avalancha UDP de 400 Gbps para saturar el enlace aguas arriba.
- Fase 2 (0:03–0:20): SYN flood dirigido a la tabla de conexiones del servidor de origen.
- Fase 3 (0:10–en curso): avalancha HTTP contra el endpoint de login para agotar la capacidad del backend.
- Fase adaptativa: si se mitiga la avalancha UDP, el ataque L7 se intensifica.
Por qué falla la mitigación de una sola solución
Un firewall maneja el SYN flood pero deja pasar la avalancha UDP. Un CDN absorbe la avalancha HTTP en páginas cacheadas pero la API sigue expuesta. Un scrubber on-premise descarta el tráfico volumétrico pero deja intacto el ataque L7. Cada herramienta tiene un punto ciego. Los atacantes lo saben y apuntan deliberadamente a los huecos.
Mitigación de pila completa
Los ataques multivector necesitan defensa en más de una capa: las avalanchas volumétricas y de protocolo en bruto se detienen aguas arriba en la red, y los ataques de capa de aplicación se filtran en un proxy inverso. Akarguard cubre el lado L7 — análisis de comportamiento, desafíos, WAF y límites de tasa — y oculta tu origen para que los vectores de capa de red no tengan objetivo directo. Los paquetes volumétricos en bruto los maneja tu host o proveedor de tránsito, no nosotros.
Nuestra recomendación
Asume que todo ataque serio será multivector. Prueba tu mitigación contra L3, L4 y L7 a la vez. Los huecos que aparezcan en las pruebas son los que los atacantes explotarán en producción.